Consultoría conjunta entre UNICEF y ONUMUJERES para el diseño de un proyecto para el abordaje de problemáticas prioritarias que viven las mujeres y las niñas de nacionalidades indígenas del

UNICEF - United Nations Children's Fund

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El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) fue creado en 1946 con la misión de defender los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes, y ayudarles a alcanzar su máximo potencial. En Ecuador está presente desde 1973. Con la Convención sobre los Derechos del Niño como pilar, UNICEF Ecuador desarrolla sus acciones con base en el programa de cooperación 2019-2022, que se implementa bajo las áreas de salud y nutrición, educación, inclusión social, protección infantil, agua, saneamiento e higiene, monitoreo, comunicación y recaudación de fondos. A través de este plan de trabajo, UNICEF apoya al Gobierno Nacional, a las instituciones estatales, organizaciones de la sociedad civil y familias para promover los derechos de los niños y niñas.

La entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las mujeres, ONU Mujeres, basándose en la visión de igualdad consagrada en la Carta de las Naciones Unidas, trabaja para eliminar la discriminación en contra de las mujeres y las niñas; por el empoderamiento de las mujeres, y para lograr la igualdad entre mujeres y hombres como socios y beneficiarios del desarrollo, por los derechos humanos, en las acciones humanitarias, en la paz y seguridad. Al colocar los derechos de las mujeres como el eje central de su labor, ONU Mujeres lidera y coordina los esfuerzos del Sistema de las Naciones Unidas para asegurar que los compromisos de igualdad y transversalidad de género se traduzcan en acciones en todo el mundo. Al mismo tiempo, ejerce un liderazgo sustantivo y coherente para apoyar las prioridades y los esfuerzos de los Estados Miembro, construyendo una asociación eficaz con el gobierno, la sociedad civil, así como con otros actores relevantes.

Antecedentes

El Ecuador es un país reconocido constitucionalmente como un Estado intercultural y plurinacional. Forman parte de su población cerca de 1 millón 300 mil personas que pertenecen a 18 pueblos y 14 nacionalidades indígenas, según los porcentajes censales 2010 de autoidentificación étnica. A pesar de este reconocimiento, la población indígena mantiene condiciones históricas de discriminación y exclusión muy fuertes que aún no se han superado y que se reflejan en los principales indicadores sociales y económicos. Las mujeres y las niñas indígenas son las que presentan mayores vulnerabilidades.

En el Ecuador aproximadamente ocho de cada diez mujeres y niñas indígenas viven en el área rural, área en la cual la incidencia de pobreza es del 42,4% (más del doble de la urbana) y de la extrema pobreza de 20,3% (más del triple que en el área urbana), según el último reporte de pobreza del INEC de enero 2022. La mujer indígena tiene la mayor tasa de analfabetismo (26,7%), encontrándose el mayor analfabetismo en las zonas rurales de la Amazonía, en las cuales este indicador supera casi en 4 puntos al de hombres (8,23 contra 4,77) . Tienen, además, la mayor tasa de pobreza por ingreso (49,3%) y por tiempo (86,3 horas semanales), la mayor tasa de violencia de género (67,8%), la mayor carga de trabajo no remunerado (55,8%) y la menor tasa de afiliación a la seguridad social (18,8%).

De acuerdo con el Informe Sombra de la CEDAW, el nivel educativo de una de cada cuatro mujeres indígenas (25%) es la educación primaria (6 años) y de un 40%, la educación básica (10 años de estudio). Sólo un 6% completó la educación secundaria (bachillerato). El mismo Informe señala que sólo un 2,79% de mujeres indígenas han accedido al nivel superior de estudios y un 10,79% a educación media.

La población indígena refleja en general las peores condiciones de empleo: mientras que el 18% de la población mestiza empleada se encuentra en situación de empleo no remunerado, para la población indígena esta cifra es del 41%. En el caso de las mujeres indígenas el 67% se encuentra como trabajadora familiar no remunerada, mientras que un 22% tiene un trabajo por cuenta propia.

Según la Encuesta de Violencia (ENVIGMU, INEC, 2019) en el indicador de mujeres que han vivido algún tipo de violencia, las mujeres indígenas reflejan un 64% y son las que mayor porcentaje presentan de violencia en el ámbito familiar (25,1%), en relación con las mujeres afroecuatorianas, mestizas, y blancas y en el ámbito en pareja (47,1%), siendo superiores los porcentajes a la media nacional que es de 20,3% y del 42,8% correspondientemente. Las mujeres indígenas tienen también los más altos porcentajes de violencia gineco obstétrica (70%) y de violencia obstétrica (60%), superiores a la media nacional de 47,5% y 41,5% respectivamente. El Informe Sombra al Comité de la CEDAW realizado por la Coalición Nacional de Mujeres, indica que las mujeres indígenas callan la violencia de género y el abuso sexual. Una de las causas están en las limitaciones internas que enfrentan en el acceso a justicia en las comunidades, en las que se reproducen prácticas patriarcales, sin que estas prácticas tengan mayores cuestionamientos internos, mientras que el sistema de justicia ordinario no posee un sistema para receptar denuncias de mujeres indígenas que considere su contexto sociocultural.

Por otro lado, por sus hábitats de vida, la población indígena es la que presenta mayores vulnerabilidades frente a la pérdida de biodiversidad, de bosques, de servicios ecosistémicos y a las amenazas del cambio climático y dentro de ella, las mujeres y las niñas tienen una vulnerabilidad específica debido a sus roles de género y a la falta de valoración de estos en los espacios de toma de decisiones en todo nivel. Debido a ello el reconocimiento y la participación de las mujeres indígenas en la toma de decisiones se torna fundamental para la subsistencia de las familias y comunidades. Como ha señalado ONU Mujeres (2021), “las mujeres indígenas cumplen un rol fundamental en la protección, cuidado de la tierra y en la producción agrícola, concentrándose en ellas un valioso conocimiento determinante para la seguridad alimenticia del mundo y la contención de los efectos del cambio climático y los desastres naturales. Así mismo, aseguran la preservación de su pueblo y su identidad a través del mantenimiento y transmisión generacional de su lengua, cultura y expresiones artísticas”

Las niñas indígenas

Las niñas viven condiciones de múltiple discriminación y tienen condiciones específicas de vulnerabilidad como lo señalan desde la Coalición de Niñas y Jóvenes Mujeres “Desde Nuestras Voces” en su Informe alternativo al Comité de la CEDAW (2020): “El mero hecho de que seamos niñas y adolescentes mujeres y se junte con cualquier otra característica que podamos tener, como pertenecer a una comunidad indígena (…) genera más clases de discriminaciones que limitan nuestras oportunidades para poder desarrollarnos en libertad y en ejercicio de nuestros derechos. Se suman varias condiciones que no nos permiten llegar a niveles de igualdad frente a los niños y adolescentes”. Según el Censo 2010, cerca de 90% de los niños, niñas y adolescentes indígenas vivía en hogares en condición de pobreza.

De acuerdo con el Reporte de Trabajo Infantil del INEC de 2015, la incidencia del trabajo infantil entre la población indígena es sustancialmente mayor que entre los otros grupos de autodefinición étnica. Entre los niños y niñas indígenas esta incidencia alcanza el 26%, y en el caso de la población adolescente 39%. La mayor parte del trabajo infantil y adolescente está en el sector agrícola y en el comercio informal. La mayor parte de trabajadores y trabajadoras menores a 17 años se autoidentifica como indígena.

Las mujeres adolescentes indígenas rurales constituyen el grupo que menos accede a la educación secundaria. El 49% de las adolescentes indígenas urbanas se matricula para el bachillerato, frente a un 38% de adolescentes indígenas mujeres rurales. 45% de las adolescentes entre 15 y 19 años han experimentado por lo menos un hecho de algún tipo de violencia en algún ámbito a lo largo de la vida (INEC, 2019). Las niñas indígenas enfrentan en varias comunidades prácticas nocivas como el matrimonio infantil, prácticas que según Rosero y Farina son naturalizadas y para erradicarla se requiere de “una transformación sustancial de las prácticas culturales”.

Efectos de la pandemia del COVID-19

Según el Foro Internacional de mujeres indígenas (2020) en la Región la pandemia “está aumentando las desventajas interseccionales que impactan a las mujeres indígenas, aunado a el empobrecimiento y limitado acceso a servicios de salud y agua potable (…)”. Y de acuerdo con la Coalición Nacional de Mujeres del Ecuador (2020) como efectos de la pandemia las mujeres rurales e indígenas denunciaron problemas en la producción y comercialización agrícola, no disponían de insumos de bioseguridad para su trabajo y no pudieron vender sus productos. En sus hogares hay despidos, desempleo y hambre. Los casos de violencia no se denuncian por la lejanía de servicios de atención y miedo al contagio. Han crecido el abandono y la violencia sexual contra las niñas. Los saberes de las mujeres indígenas y de las personas adultas mayores sobre la medicina ancestral han sido por otro lado determinantes en el cuidado y recuperación de la población contagiada en la pandemia. Las mujeres indígenas en su calidad de transmisoras de conocimiento ancestral relacionado a las propiedades curativas de la naturaleza, y la demanda por estos tratamientos ha incrementado naturalmente.

Instrumentos Internacionales y mujeres y niñas indígenas

El Convenio de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, No. 169 propugna el derecho de los pueblos indígenas a mantener y fortalecer sus culturas, formas de vida e instituciones propias, y su derecho a participar de manera efectiva en las decisiones que les afectan y es explícito en señalar que sus disposiciones deben aplicarse sin discriminación a hombres y mujeres (Art. 3, numeral 1).

Por su parte la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU establece que los Estados adoptarán medidas, junto con los pueblos indígenas, para asegurar que las mujeres y los niños indígenas gocen de protección y garantías plenas contra todas las formas de violencia y discriminación. (Art. 22, numeral 2).

De manera específica a la niñez indígena la Observación General No. 11 (2009) del Comité de la Convención de los Derechos del Niño considera que, en consulta con las comunidades interesadas y con la participación de los niños en el proceso de consulta, se deberían adoptar medidas especiales mediante disposiciones legislativas y políticas para proteger a los niños indígenas.

Considerando la vulnerabilidad específica que viven las mujeres y niñas de Pueblos y Nacionalidades Indígenas, el Comité de la CEDAW en sus Observaciones finales sobre el décimo informe periódico del Ecuador de cumplimiento de esta Convención (noviembre 2021) realizó recomendaciones transversales sobre este sector en los ámbitos de participación política, educación, salud, empleo, eliminación de la violencia, cambio climático recomendando que se “Fije metas e indicadores específicos para tratar las formas interseccionales de discriminación contra la mujer” (Art. 14, literal b). El Comité realizó además recomendaciones específicas sobre la necesidad de leyes que protejan las tierras tradicionales de mujeres y niñas indígenas el consentimiento libre, previo e informado de las mujeres y las niñas indígenas y la adopción de medidas para combatir los delitos de odio y la discriminación contra las mujeres y niñas indígenas.

De manera específica a la niñez indígena el Comité de los Derechos del Niño en sus Observaciones finales sobre los informes periódicos quinto y sexto combinados del Ecuador (2017) recomendó al Estado ecuatoriano adoptar estrategias integrales e intersectoriales a nivel nacional y local para proteger los derechos de los niños/as de los pueblos y nacionalidades indígenas. El Comité consideró que las políticas de vivienda, agua potable y saneamiento, salud y la educación deben tener un abordaje particular para esta población. Así mismo se refiere a la necesidad de tomar medidas para prevenir y eliminar la violencia contra los niños de pueblos y nacionalidades indígenas y prevenir el abandono escolar.

Demandas actuales de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas

Desde el regreso a la democracia en el Ecuador, la población indígena ha mantenido un protagonismo particular en la esfera política y social demandando mejores condiciones de vida y la eliminación de políticas y medidas que empobrecen a la población ecuatoriana y que afectan de manera específica a pueblos y nacionalidades. En las últimas movilizaciones de junio de 2022 el movimiento indígena representado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas-CONAIE planteó al Gobierno una Agenda de 10 puntos relacionados con las esferas económica, social y ambiental del país y con los derechos colectivos de pueblos y nacionalidades. Tras un complejo proceso de varios días de paro se llegó a acuerdos de diálogo con el Gobierno nacional del presidente Lasso constituyéndose mesas para cada uno de los puntos de esta agenda. Derivado de los acuerdos de estas mesas se esperan decisiones de política que, en miras de conquistar una real justicia social que lleve al país a una paz duradera, es necesario que desde todos los sectores y actores se continúen fortaleciendo, especialmente desde la mirada de aquellos sectores tradicionalmente más excluidos como las mujeres y las niñas indígenas.

Con estos antecedentes, ONU Mujeres y UNICEF, a partir de sus mandatos específicos y bajo el principio de la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 de “No dejar a nadie atrás” buscan unir esfuerzos para contribuir, a partir de la implementación de un proyecto conjunto, a la garantía, promoción y ejercicio de los derechos de mujeres y niñas indígenas, sector que viven una múltiple discriminación por su género, por su edad y por su pertenencia étnica.

Objetivo

Elaborar un Proyecto para la identificación y atención de problemáticas principales que afectan la garantía y ejercicio de los derechos de mujeres y niñas indígenas en el Ecuador.

Actividades

  • Elaboración y presentación del Plan de Trabajo y metodología para la realización de la consultoría. El Plan de trabajo incluirá una propuesta técnica y metodológica de consulta participativa para conocer las principales prioridades y demandas de las mujeres y niñas de pueblos y nacionalidades indígenas.
  • Aplicar y sistematizar el proceso de consulta participativa para conocer las principales prioridades y demandas de las mujeres y niñas de pueblos y nacionalidades indígenas, incorporando todos los elementos técnicos, metodológicos y logísticos que se hayan acordado con UNICEF y ONU Mujeres.
  • Desarrollar la Teoría del cambio sobre este tema: que incluya árbol de problemas y árbol de objetivos.
  • Elaborar una propuesta de proyecto con un horizonte de 3 años, que incluya marco de resultados/productos/actividades e indicadores y presupuestos; así como todos los acápites adicionales que consten en formato de proyecto que será entregado por UNICEF y ONU Mujeres. El proyecto deberá tener la calidad necesaria para ser presentado a nivel de donantes y fondos de cooperación.
  • Validar y retroalimentar la propuesto de proyecto en coordinación con las contrapartes de UNICEF y ONU Mujeres.

    Productos

  • Plan de trabajo y metodología del proceso

  • Metodología y propuesta para el desarrollo de talleres participativos de consulta
  • Informe de talleres participativos de consulta
  • Documento de proyecto versión preliminar
  • Documento de proyecto versión final validado

Experiencia Requerida

  • Conocimiento del contexto sociopolítico y económico del país
  • Capacidad comprobada de redacción y de comunicación.

Experiencia Específica

  • Conocimiento y experiencia de 5 años en el trabajo con pueblos y nacionalidades indígenas.
  • Conocimiento y experiencia de 3 años en el desarrollo de acciones o proyectos con enfoque de género con organizaciones de mujeres de pueblos y nacionalidades.
  • Conocimiento y experiencia en el diseño e implementación de procesos que garanticen el cumplimiento de los derechos de mujeres y niñas indígenas.
  • Conocimiento y experiencia para establecer estrategias de articulación intersectorial e interinstitucional a nivel estatal e Inter actores.
  • Idiomas Requeridos: Español,. Inglés y Kichwa deseables

Evaluación

  • 40% perfil profesional
  • 30% propuesta técnica. Incluye cronograma de trabajo y tiempo de ejecución
  • 30% propuesta económica. Se consideraran desplazamiento para Imbabura, Cotopaxi y / o Chimborazo, Lago Agrio, Esmeraldas. Los costos de traslado deberán ser incluidos en la propuesta económica.

Esta convocatoria sólo está abierta para ciudadanos ecuatorianos o residentes con visa de trabajo y RUC vigentes (Personas naturales, NO Empresas). No se considerarán las aplicaciones que no presenten una propuesta técnica y económica completas. Sólo se convocarán a las personas que avancen en el proceso de selección.

Added 4 days ago - Updated 4 days ago - Source: unicef.org